La vida oficial en Medina Azahara
La vida oficial en Medina Azahara

La vida cotidiana en la zona palaciega de Madina al-Zahra giraba en torno al califa y a las actividades protocolarias y de representación que su figura generaba, en las que se incluía la recepción de embajadas.

El itinerario que efectuaban estas embajadas desde Córdoba a Madinat al-Zahra, y el recorrido seguido por el interior de la ciudad hasta alcanzar el salón de recepciones, constituye uno de los aspectos más importantes de todo el ceremonial de representación del poder.

El Salón de Abd al-Rahman III, destinado a esta función y a la celebración de las dos grandes fiestas religiosas anuales del Islam, constituye, por tanto, el lugar central de la vida pública del palacio. En él culminaba el ceremonial religioso y político de acuerdo a un riguroso protocolo que se iniciaba cuando el califa abandonaba la mezquita, después de efectuar la oración. La secuencia de este ceremonial es bien conocida: junto al califa, que se sentaba en la nave central, se situaban sus hermanos y a continuación los visires, colocados en dos filas de izquierda a derecha. Tras éstos, por estricto orden jerárquico, los diferentes funcionarios del Estado, que llegan a ocupar alguna de las naves laterales. El califa, a diferencia de los ceremoniales abbasí y fatimí, no se ocultaba tras una cortina.

La vida oficial presentaba, además, otras facetas relacionadas con el gobierno y administración del Estado califal. Estas actividades, realizadas por una jerarquizada burocracia integrada por multitud de funcionarios, a cuya cabeza se situaban los visires (ministros), se desarrollaban en diversos edificios, como el salón basilical de la terraza superior, aunque por ahora es problemática la identificación de las funciones de cada uno.

El Salón de Abd al-Rahman III era el lugar central de la vida pública del palacio.

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